• Redacción El Día

Mi vecino, el zapatero Don Mañez

#DiadelVecino

Faustino Mañez llegó al pueblo buscando suerte con apenas 20 años, casado con Isolina Flores, oriunda de Las Higueras. De profesión talabartero y zapatero supo ganarse el corazón y confianza de todos los vecinos higuerenses.




Don Faustino tiene 92 años, “gracias a Dios con buena salud, no uso anteojos, tengo memoria y reflejos” expresa alegre al recibirnos en su hogar en el Día del Vecino, uno de muchos de Las Higueras, pero de gran humildad y sencillez.




En 1946 decidió radicarse en la localidad, junto a su esposa para forjar aquí su propio destino, dedicado a un oficio de la época talabartería, cuyos conocimientos adquirió de Don Ceferino Pastor, que tenía su negocio en calle San Martín esquina Santiago del Estero en la ciudad de Río Cuarto.





Yo trabajaba de cadete en un almacén de al lado, como mi hermano trabajaba ahí en la talabartería y me gustaba, mi papá le habló a Don Ceferino para que me enseñara”; recuerda Faustino. Así repartía sus días aprendiendo sobre el arreglo de todo lo que se usaba en el campo, pechera, rienda, almohadones para los sulkys, “no había otro movimiento más que jardinera, carros antiguos, caballos y sulkys en aquel momento”


También confeccionaban las capotas, las estructuras internas, almohadones, monturas, de los "mateos" , medio de transporte de la época traccionado por caballos, además se ocupaban del acondicionamiento de los vehiculos de traslado de las cocherías de servicios fúnebres que eran de 10 a 12mts de largo.


Después de las 18hs, se iba rápidamente a otro punto de la ciudad, donde en forma paralela empezó a tomar clases con un zapatero, en calle Rivadavia y Sarmiento, hasta que se sintió confiado y preparado y en el año 1946 puso su propio taller en Las Higueras, “en una de las piezas de las casas grandes de la esquina, sobre la Juan B Justo, la vida del pueblo estaba ahí en aquellos años”.

Allí también durante tres años tuvo una sucursal de zapatilleria de Don Villareal, que tenia otros anexos en distintos lugares como Baigorria, Río Cuarto, Banda Norte entre otros.

Con una sonrisa en su rostro cuenta "cerré porque nos fundimos, mi Señora daba la mercadería y no juntábamos la plata para pagar, ella era muy solidaria y no se fijaba a quien ayudaba".


En aquel lugar permaneció hasta 1967, que ya con su casa construida cruzó el paso a nivel y se instaló “de este lado del pueblo, yo tenía temor, porque me parecía que iba a perder clientes, era campo no había pueblo, la vida estaba en la calle honda de una sola vereda, hasta que llegó el Área de Material”; rememora.


Faustino describe a Las Higueras como la conoció, sin luz ni agua, sin pavimento solo la ruta, “pasaban los animales a la feria, compraban y pasaban los troperos, después vino la era de Perón y cambió todo”


De este lado del pueblo, los vecinos fueron grandes compañeros, entre ellos Doña Josefina Moyano, el "Pollo" Villegas, que era el Comisario, Don Ciastellino, Don Antonio Domínguez que llevaba los niños en su carrito de venta de frutas y verduras para que lo acompañaran en el recorrido y les obsequiaba algo a todos, Don Brignone, Don Giachero que tenía una usina, que después se fundió porque era muy costoso mantenerla y pocos los vecinos de este lado del pueblo que tenían luz.


"Siempre tuvimos excelentes vecinos, pocos pero conocidos y nos frecuentábamos con algunos mas que otros pero siempre que uno necesitaba estaban ahí para darnos una mano.Los buenos vecinos están en las buenas y en las malas, muchas veces para socorrernos porque están cerca sobre todo si la familia está lejos".



De los principales arreglos de la época recuerda el de tantas alpargatas, más tarde los zapatos de las damas, “los que trabajaban se vestían mejor”.

Y agrega “podía vivir humildemente trabajando mucho, éramos muy metódicos con el dinero, se remendaba todo lo de campo, la gente no era pudiente, después aparecieron otros vehículos y entonces lo de talabartería fue mermando hasta desaparecer”; expresa con algún dejo de melancolía.


Don Faustino Mañez, es el ZAPATERO de nuestro pueblo, el de la ventana abierta en la esquina, el VECINO de siempre; allí lo encontramos pegando, cociendo, remendando, cambiando plantillas. Como se dice por ahí acomodándose a la moda, “todos los días hay algo nuevo por aprender, ahora la calidad de los zapatos ha bajado mucho”.


Se jubiló en 1970, luego de muchos años de tener el taller en su hogar, sobre calle Las Heras. En aquel entonces se acercó al Intendente Municipal y le solicitó poder atender en su casa, ya que para jubilarse no podía tener el taller con local.


“Y entonces empecé por la ventana, nunca más cerré”; sostiene firme y seguro. Y aunque el oficio se va perdiendo, despacito, nunca le faltó trabajo, “si alguna vez no quise trabajar fue porque no tuve ganas, siempre toda la vida tuve trabajo demás”.


Como tantos otros, solo pasó por las aulas escolares hasta cuarto grado, porque había que trabajar y en aquella época era prioritario.


Sus hijos hoy de 70 y 59 años son sus grandes compañeros, ya que su esposa falleció hace poco más de tres años.



Para sentirla cerca, algunas costumbres no han cambiado para Faustino, “ella era musiquera, tenía radios por todas las habitaciones de la casa, asique allí en su morada tiene una radio que le puse casi imperceptible, a la que le cambio las pilas cada 8 días”; cuenta confesando que la visita diariamente en el panteón familiar del Cementerio local.


La rutina diaria de Don Mañez incluye amanecer temprano, tomarse unos ricos mates y salir “a hacer los mandados para los hijos”, en su auto se dirige todos los días a la Iglesia, una costumbre de su esposa, pasar por el frente de la Parroquia, “a veces no se bajaba, pero si o si teníamos que pasar buscando la bendición”, se llega a pagar impuestos, al almacén, carnicería y panadería y regresa a la casa.




Párrafo aparte y emocionado habla de sus nueras, “son como mis hijas”; al comentar que todos los días almuerza con uno u otro de sus hijos y las familias. Y agrega “le he pedido a Dios no que sean millonarios, solo honestos, honrados y buena gente, hasta hoy uno mejor que otro”.


Desde las 14hs ya levanta la persiana y así permanece todos los días en su taller, hasta entrada la tardecita, cerca de las 19:30hs; para tomar algo y cenar liviano en la tranquilidad de su hogar.


Lleva el oficio en el alma, aunque los tiempos han cambiado, recibe al viajante que le provee materiales según lo que debe hacer, “si no les conviene arreglarlos, les digo, no me gusta decir una cosa por otra”.


Tantos años en Las Higueras le permiten hablar con voz autorizada, “este pueblo me ha dado todo, acá todos nos conocemos, somos gente humilde, buena, me acuerdo que cuando iba por ejemplo a hacer una pieza, o cavar un cimiento ya venía el vecino y lo ayudaba, había que techar hacíamos el techo y luego nos comíamos el asadito, era quizás más comunitario, hoy es otro mundo no es lo mismo de antes había más confianza”.


Don Mañez, el vecino de todos es un agradecido con este pueblo, “yo nunca tuve problemas, ni un si ni un no con nadie, más vale si tengo que perder pierdo, no he tenido disgustos. El cliente siempre tiene la razón, siempre te ganas el trabajo con la recomendación de otro cliente, si yo hice el trabajo bien Usted me va a recomendar”; sostiene convencido.







En el año 2016, el Concejo Deliberante local le otorgó el 13 de septiembre un reconocimiento en el día del trabajador del calzado, momento que lo emociona, “uno no se puede alabar, pero pienso que los reconocimientos se deben hacer en vida porque después de muerto todos los muertos son buenos, uno se siente bien porque te reconozcan la trayectoria, la familia también, acá somos todos BUENOS VECINOS, amigos y conocidos”.










11 DE JUNIO DIA DEL VECINO

El Día del Vecino se conmemora todos los 11 de junio por iniciativa de un grupo de habitantes del barrio de Villa del Parque, de la ciudad de Buenos Aires. Es coincidente con el aniversario de la Segunda Fundación de Buenos Aires, en 1580.

Se festeja cada 11 de junio desde hace décadas. Pero fue en 1990 cuando se instituyó por decreto en la ciudad de Buenos Aires y se lo llama oficialmente "Día del Vecino Participativo", con la intención de destacar la importancia del trabajo mancomunado entre las organizaciones barriales, los vecinos y el Estado, junto a la presencia de asociaciones civiles, culturales y deportivas.

El “Día del Vecino” fue instituido por Romeo Raffo Bontá, quien, desde la Asociación Vecinal de Villa del Parque, promovió cada año el festejo del Día del Vecino, evocando el aniversario de la segunda fundación de la ciudad de Buenos Aires, el 11 de junio.



#ElDíadeHigueras

#LasHigueras

#NoTodoEstaContado

0 vistas

Subscribite a nuestro Newsletter

Cispren.jpg
  • Blanco Icono de Instagram
  • El Día de Higueras Facebook

© 2019 by Rebus Key Comunicación.

El Día de Higueras