• Redacción El Día

Historias de inmigrantes y emigrantes

En el #MesAniversario de #LasHigueras recorrimos historias para contar, en este caso de Concepción y Héctor, que llegaron a nuestro pueblo por diferentes razones, eligiendo el lugar para vivir y en otros casos añorando volver.




Concepción Lammana de Bárcena tiene 95 años, es nacida en Calabria en Italia, al sur. A los 7 años se vino con su mamá y tres hermanos a Río Cuarto.

Su hermano más grande y su papá llegaron primero.


"Mi papá hizo el servicio militar y no querían que los hijos estuvieran allá, luego de siete años decidió venirse, trabajó y nos mandó los pasajes" recuerda.




¿Dónde vivían?


Mi papá tenía una quinta chica y de ahí nos fuimos a la Estancia La Verónica, camino a Tres Acequias y trabajaba ahí hasta que me casé con Lucilo Santiago Bárcena.


¿Cómo se conocieron con su esposo?

Lo conocí en un baile en San José yendo por la ruta a Achiras, bailamos durante un año hasta que me casé a los 18, los bailes en aquel tiempo eran cada dos meses, no nos veíamos todos los días. Después él habló con mi papá y una vez a la semana me visitaba en la quinta donde estábamos.

Estuvimos un tiempo en el centro, nació mi hija María Esther y un día mi suegro cuando empezó a funcionar la Base, les dijo a los hijos que se vinieran que había trabajo seguro, entonces en 1944, nos vinimos al pueblo, primero a la Juan B. Justo, llegó Hugo mi hijo varón y después nos mudamos definitivamente a la Jerónimo Luis de Cabrera al 100 a mi casa.


¿Qué recuerda de esos primeros tiempos?


Higueras me dio todo, los dos chicos y el marido, me gustaba vivir acá, siempre fue muy tranquilo, el Barrio San Martín en aquellos años era campo, se sembraba maíz girasol trigo, no había nada, todo fue de este lado.

Mi esposo entró primero como personal civil y luego se asimiló, una posibilidad que les daban antes, yo nunca dije que era militar, quizás por la historia de mi padre no terminaba de aceptarlo.

Se retiró a los 55 años como suboficial ayudante y luego puso un transporte escolar durante 7 años, se dedicó a la apicultura en la Universidad, ya después la salud no le permitió seguir, hasta que a los 83 años falleció, en el 2003.


¿Como era su vida social?


Tenía amigas buenas, algunas ya no están, yo pasaba para ir a hacer las compras y me quedaba a tomar mate hasta las 11:30hs, eso fue después que él se retiró.

Siempre tuvimos muy buena relación con los vecinos, con todos en general, "si algo no me gustaba lo dejaba pasar, mi papá me enseñó que nunca debía andar mal con los vecinos y así fue".


El Baile del Centro Social era imperdible, eran muy lindos y familiares, a mí me gustaban mucho y a mis hijos también.


Y también siempre tuve muchos chicos, compañeros de mis hijos acá en casa, yo cocinaba para todos y alcanzaba, siempre manejé la economía del hogar, vivíamos bien, era raro el sábado o domingo que no hubiera gente, siempre tuvimos comensales en la mesa.


¿Algún recuerdo en especial?


Si, el bombardero al Area de Material, de 1955, mi hijo era chico, cruzó la calle y me dijo "mirá mamá un avión tira una cosa grande y cae al suelo", yo pensé ¡es una bomba!, se vinieron las vecinas llorando a casa, mi hija más grande se agarraba el pelo y decía ¡me van a matar a mi papá!, les dije basta a todos los que estaban acá ¡tengo dos hijos chicos y mi esposo está en la base!.

Nos fuimos al campo con las mujeres y las chicas a la Estancia La Choza, escuchábamos que pasaban los aviones y una señora Rosa se perdió, no sabíamos dónde estaba, tenía miedo y se había metido en un chiquero con los chanchos, después nos volvimos y a mi esposo durante una semana no lo vimos, le preguntaba a los hermanos y cuñados como estaba, hasta que un día volvió con una mugre encima que daba pena.

En ese tiempo dormimos en la casa de mi suegra, había que tapar ventanas, por recomendación de quienes trabajaban en la Base, nos decían que tenía que estar todo oscuro.


¿Qué extraña de aquellos años?


Antes veía que todo era mejor, éramos más unidos, quizás porque éramos pocos, ahora es como que hay más envidia, antes uno era amigo de todos nos llevábamos muy bien, hoy eso cambió a mi modo de ver.

¿Cómo es un día suyo?


Me levanto a las 9:30hs, cocino porque me gusta, como tejer a dos agujas y al crochet, creo que desde los 9 años tejo, me gustan las gallinitas y ya hice muchas para regalar.

Después que me operé no salgo mucho, solo voy en las fiestas a Alpa Corral donde vive mi hija.



¿Hay algo que le queda por hacer?


Fui a la escuela hasta tercer grado, pero no pude aprender a leer, porque no pude unir palabras, en lo demás era sobresaliente, quizás el tema fue el idioma.

Es una cuenta pendiente para mí, me hubiera gustado leer, a mis hijos les enseñe yo, ellos me leían lo que decía y yo los ayudaba, en matemática siempre fui excelente.

Pero no hubo forma, era como que no retenía la enseñanza.



Héctor Miguel Benítez vivió en Las Higueras desde 1960 hasta 1972 que se radicó en Buenos Aires.


¿Cómo llegó al pueblo?


Cuando yo tenía 12 años, mis padres compraron un campito al sur del pueblo como quien va para la Universidad, con una entrada de pinos.














¿Fue a la escuela primaria en Las Higueras?


Si, concurrí a la hermosa escuela primaria, por problemas de salud había perdido dos años de escuela con lo que corría con atraso pero pude terminar.


Luego seguí en Río Cuarto la secundaria, pero terminado segundo año abandoné y me fui a trabajar a San Luis en el campo, con los años busqué otro camino y terminé en Bs.As.


"Lo mejor de mi vida lo viví en Las Higueras con gente que me quería, solo que por mi edad no me daba cuenta, el ímpetu de la juventud nos hace soberbios y pagué caro eso".

¿Qué recuerdos tiene de esa época escolar?


Para cuando termine la primaria la Directora era la Señora Serrano y Vicedirectora la Srta. Raquel Oviedo. Mi maestra la Señorita Chona Echenique de Martinez, un amor con todas las letras .

Debo decir que siempre soñé que no había terminado la primaria, me veía con guardapolvo blanco en mis sueños hasta casi los 35 años .


Era amigo de todos, recuerdo a : Cacho Mañez, Ricardo Battistini, todos los Paisio, los Milanesio, mi gran amigo el Negro Zachetti. A Lalo, aunque hoy se que no está, a Ricardo Salusso. Y quedan muchos por nombrar . Una señora de quien tengo el mejor de los recuerdos : Chabela Paisio.


A qué se dedica hoy?


En Buenos Aires, pasé por varios rubros. Cuando me recibi de tecnico ingresé como supervisor en una empresa metalúrgica hasta que en el año 1990 otra empresa me contrató como jefe de taller donde trabajo hasta el dia de hoy.


"Me gusta leer del pueblo las noticias y estar siempre al tanto, es un lugar que añoro"


#NoTodoEstaContado

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