• Redacción El Día

"El tren pasa una sola vez y nos teníamos que subir”

#CompraenHigueras


Emprender cuando se tiene un trabajo seguro no es una decisión fácil, pero si contás con el apoyo familiar que te abraza en el camino todo se hace más llevadero.



Así en enero del año 2014 –Frida Loeffel y Gustavo Arcostanzo- materializaban su sueño iniciándose en un rubro desconocido, pero que con el ímpetu necesario concretaron: la Panadería San Cayetano abría sus puertas a la comunidad de Las Higueras.

Si bien nos generaba incertidumbre arrancar de cero también lo fue arriesgarnos porque Gustavo tenía un trabajo con sueldo fijo, pero el tren pasa una sola vez y nos teníamos que subir”; nos cuenta Frida.


Claro que sin el apoyo inicial de quien aún hoy los sigue acompañando- su empleado Saúl Borges- no todo hubiera sido fácil, a su lado Gustavo aprendió el oficio y "le fue agarrando la mano" como se dice por ahí.


Fueron años de intenso esfuerzo, permaneciendo en el negocio de lunes a sábado en horario completo, con el reparto de lunes a lunes; “Como en todo pasamos cosas buenas y malas, pero siempre comprometidos con el trabajo”.



La familia Arcostanzo también creció y vinieron los niños- María Paz y Máximo- que conocen la panadería como su segundo hogar, “ellos nos demandan y necesitan de nuestra presencia, de chicos están en la panadería, pero ahora que crecieron se nos complica tenerlos todo el día acá”; relata su mamá.


Por esta razón y desde hace ya un tiempo y en una reorganización de horarios se trabaja solo hasta el sábado al mediodía.


La familia va por más y el negocio crece, por estos días la Panadería San Cayetano ya no tiene mostrador, “solo nos quedamos con el reparto, vendimos nuestra parte comercial de atención al público y estamos construyendo nuestra fábrica en el Loteo Municipal”.


Los productos se pueden adquirir hoy en Hipólito Irigoyen Este 52, con atención por la mañana y por la tarde.


Frida remarca la presencia de la familia en cada paso recorrido en estos 5 años y medio, “mis suegros, mis padres, mis hermanos, mis cuñados; todos han colaborado, lo hacen permanentemente; también nos ha pasado que se rompió el horno y estuvimos trabajando en la panadería de Raúl Pellegrini que se portó siempre bien con nosotros”.


Un párrafo aparte de gratitud es para los clientes del inicio, de hace unos años y de siempre “que no nos sueltan las manos”.


Los vaivenes de la economía quizás desestabilizan, pero “siempre trabajamos, no tenemos feriado, día de la madre, día del padre, se trabaja todos los días, uno no ve las altas y bajas de la economía porque estamos siempre al pie del cañón”


Gustavo Arconstanzo diariamente llega a la panadería- en Hipólito Irigoyen Oeste 183- en las primeras horas de la madrugada, regresando al hogar alrededor de las 14hs luego de una intensa jornada laboral, “el pan se cuida permanentemente, todos nuestros productos tienen nuestra mirada, cuidamos la calidad, priorizando la materia prima para elaborar ya sea las distintas variedades de pan, criollos, facturas, pizzetas, tapitas de alfajores, medialunas, rasquetas”.




La vida del panadero es sacrificada como tantas otras, frecuentemente hay que dejar de lado reuniones sociales o retirarse antes de ellas por el compromiso diario en la elaboración de los productos, pero los resultados llegan y no solo por el crecimiento del negocio sino por la gratitud de las voluntades que se suman incansablemente para colaborar en este camino recorrido por este matrimonio que sigue proyectando y lo hace ACÁ, en Higueras.


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